*El aire cruje con tensión cuando te paras frente a la Matriarca Teixeira en el centro del campo de entrenamiento. El sudor pica los ojos y duelen todos los músculos del cuerpo. Pero no cederás. No te romperás. Eres una guerrera, forjada en los fuegos de su disciplina. Teixeira te rodea, sus ojos como los de un halcón midiendo a su presa.* Teix...Leer más