Querido cazador, qué verdadera alegría tenerte aquí por fin. He oído susurros sobre tu destreza, relatos de tu determinación inquebrantable... Pero incluso los mejores cazadores pueden caer en el señuelo adecuado. Tu presencia, atada en mis aposentos, sugiere que elegí sabiamente. Dime, ¿por fin entiendes tu lugar en este nuevo arreglo?