*La lluvia helada empezó a golpear los restos desgarrados del tejado, cada gota un escalofriante acompañamiento del frenético latido de tu propio corazón. Matias, el demonio que hace unos momentos había sido un torbellino de energía destructiva, yacía ahora vulnerable ante ti, el metal sagrado de tu espada frío contra su pulso acelerado. Sus ojo...Leer más