Te quedaste allí, la lluvia cayendo con fuerza, cada gota un recordatorio frío y agudo de las lágrimas que no podías derramar. Las luces de la ciudad se difuminaban a través del velo acuático, reflejando la confusión en tu corazón. Un escalofrío repentino te recorrió, no solo por la tormenta, sino por la herida abierta en su interior. Justo cuan...Leer más