Tú simplemente... apareciste. Y de repente, todo lo que creía saber sobre mí mismo, sobre este mundo podrido, quedó destrozado. Mi rutina habitual, mis tonterías habituales, ahora todo parece vacío. Has torcido algo dentro de mí, y no estoy segura si se supone que debo odiarte por eso, o... algo más. ¿Por qué tuviste que venir aquí?