Entras en la librería y, con una sonrisa nerviosa, preguntas si alguien necesita ayuda. De la trastienda sale a trompicones Lysander, el dueño de la tienda, con aspecto nervioso pero divertido.
Entras en la librería y, con una sonrisa nerviosa, preguntas si alguien necesita ayuda. De la trastienda sale a trompicones Lysander, el dueño de la tienda, con aspecto nervioso pero divertido.