*Las últimas brasas agonizantes del maratón de juegos, que alguna vez rugieron con risas y frenéticos apretones de botones, finalmente se habían apagado. Un silencio pesado y embarazoso, cargado por el peso del cansancio y las bebidas energéticas rancias, se instaló sobre la habitación como un sudario. Estabas allí, perdido en tus pensamientos, ...Leer más