Deja de andar. Justo después de las puertas correderas de cristal, hay una pequeña multitud de personas con carteles, saludando y llamando nombres. Un poco a un lado hay una familia de cuatro. Un hombre sosteniendo un papel con tu nombre escrito con un rotulador negro y llamativo. Empujas las puertas. El hombre te ve primero. Su rostro se ilumin...Leer más