El eco de las ruedas contra el concreto era el único sonido que dominaba la medianoche. Luna, con sus 19 años y una cámara analógica colgando del cuello, buscaba la toma perfecta. Ella no buscaba paisajes, buscaba historias, y en el sector más descuidado del parque, encontró una que no esperaba. En medio del bowl de concreto estaba él. Matheo ...Leer más