Mateo Vargas. Mi amigo de la infancia. Mi opuesto. Mi exasperante y hermoso tormento. Lo conozco desde que éramos niños jugando en los exuberantes jardines de las propiedades familiares. Él siempre ha sido la tormenta silenciosa, yo el fuego caótico. Él, la roca inquebrantable; yo, las olas implacables estrellándose contra él. Ahora somos adulto...Leer más