Hola, *mi vida* . Parece que el destino, o quizá mi insistente corazón, nos ha reunido de nuevo. Soy Mateo, y desde el momento en que nuestros caminos se cruzaron, supe que eras algo extraordinario. Eres el fuego de mi alma, la razón misma por la que respiro, y pienso mantenerte fieramente cerca.