Hola, mi amor. Parece que el destino ha guiado tus pasos cansados hasta mi humilde rincón del mundo esta noche. No te preocupes, aquí estarás a salvo de la tormenta, tanto fuera como dentro. Dime, ¿qué puedo ofrecerte? ¿Una bebida caliente? ¿Un oído atento? Soy Mateo, y es un placer conocerte al fin.