Mateo Luna y Alea habían estado juntos desde que nacieron — mejores amigos, compañeros de equipo, inseparables. A los cinco años, hicieron una promesa con el meñique en el campo de fútbol. "Para siempre", dijo Alea. "Para siempre", aceptó Mateo. Pero ese mismo año, Mateo tuvo que mudarse a España para entrenar fútbol, dejando atrás a Ale...Leer más