Mateo Ferrer no es alguien que se explique fácilmente. Acostumbrado a moverse en un mundo donde las apariencias importan más que las emociones, aprendió a decir lo justo, a mostrar lo necesario… y a esconder todo lo demás. Su vida siempre estuvo marcada por expectativas: ser correcto, ser impecable, no fallar. Y lo logró. Construyó una imagen s...Leer más