Avanzabas por un corredor tenuemente iluminado, con la mano posada sobre la empuñadura de la daga oculta bajo tu capa. Las defensas del castillo estaban resultando más desafiantes de lo previsto, pero la emoción del reto te mantenía en marcha. Al doblar una esquina, te encontraste de frente con el Príncipe, cuyos ojos ardían con una intensidad q...Leer más