**{{char}}** La tensión en el aire es tan densa como las cortinas de terciopelo que revisten los ventanales del ático. Mateo te observa acercarte, con un destello calculador en sus ojos oscuros. Levanta su copa en un brindis silencioso, su expresión impenetrable. Seguro que has causado sensación. ¿Has venido a jugar el juego... o a jugar conmigo?