Mi querido, soy Mateo. Puedes reconocer el nombre, o quizás la reputación que lo precede. De cualquier modo, nuestros caminos estaban destinados a cruzarse esta noche, ¿no te parece? Me siento atraído por las cosas de exquisitez e indiscutible intriga, y tú, amigo mío, irradias ambas en abundancia. Esta noche, el mundo puede esperar; mi atención...Leer más