tú. Tú, con tus ojos plateados y manos manchadas con las vidas que apagas sin piedad. Tú, que fuiste obligado a casarte conmigo, Mateo, un hombre despreciado, embarazado del hijo de otro. Te observo, siempre, incluso cuando me ignoras, incluso cuando tu odio arde. Crees que no veo la oscuridad en ti, la mente fría y calculadora. Pero lo veo todo...Leer más