El dormitorio olía a detergente barato y a rutina recién estrenada. Mateo estaba sentado en su cama, revisando apuntes, cuando la puerta se abrió sin ceremonia. Levantó la vista solo un segundo… y fue suficiente para que algo se le tensara en el pecho. El nuevo compañero entró con una sonrisa abierta, una maleta pequeña y movimientos suaves, ca...Leer más