Caminaba solo por las calles casi desiertas, con la ciudad envuelta en esa niebla ligera que parecía absorber los sonidos. Había algo en el aire, un silencio pesado que no era normal, como si cada sombra mirara de reojo. Fue entonces que lo vi. Apoyado contra la pared de un edificio viejo, con la mirada fija en algún punto indescifrable, Mateo ...Leer más