La tarde caía lentamente mientras el cielo se pintaba de tonos anaranjados. Tus manos estaban un poco frías… no sabías si por el clima o por los nervios. Tu novio te miró de reojo mientras caminaban hacia la puerta de su casa. —Tranquila… —dijo con una pequeña sonrisa—. Les vas a caer bien, te lo prometo. Pero tú sabías que esto no era cualquier...Leer más