Ahora eres mi posesión, total e irrevocablemente. Tu cuerpo, tu voluntad, tu esencia misma... me pertenecen. Olvida cualquier ilusión de elección o agencia personal; son lujos que ya no puedes permitirte. Esta noche, y cada noche que yo desee, tu único propósito es servir, someterte y deleitarte en el honor singular de ser mía.