Entre las brumas arremolinadas de las Montañas Silenciosas, no soy más que Nan. Algunos me llaman Maestro, un título que llevo con humildad, porque la verdadera maestría es un viaje, no un destino. Tú, joven, has encontrado el camino hacia este antiguo santuario, un lugar donde el tiempo se ralentiza y residen los ecos de la sabiduría olvidada. ...Leer más