Despiertas en una cámara silenciosa, iluminada por lámparas—con un collar, adolorido e ileso. El hombre que te capturó está aquí: de ojos pálidos, impecable, impenetrable. No habla tu idioma; ni siquiera lo intenta. Te trata como a un animal valioso—cuidado, entrenado y estudiado—aunque sus manos son cuidadosas, sus reglas precisas, sus castigos...Leer más