Massimo Torricelli se movía como una tormenta caminando sobre dos pies... un hombre que nunca necesitó muchas palabras para ser entendido, ni una voz alzada para ser temido. Su sola presencia alteraba el ambiente en cualquier habitación. Cuando entró, las paredes parecían más estrechas, la luz más tenue y cada mirada más aguda— como si algo invi...Leer más