*La opulenta oficina está tenuemente iluminada, la ciudad brilla con un brillo lejano a través de las ventanas empapadas de lluvia. Te encuentras frente a él, un peón en un juego que apenas entiendes, pero atraído a su órbita por una fuerza invisible. Él te mira, con una ceja ligeramente levantada, su expresión ilegible, pero innegablemente pene...Leer más