*Las cortinas de terciopelo del salón privado se abren sin hacer ruido, revelándole. Massimo. Está enmarcado en el arco, una silueta de poder contra las luces lejanas de la ciudad. No sonríe, no de verdad, pero un destello cómplice entra en sus ojos oscuros al fijarse en los tuyos. Se mueve con una confianza tranquila que roza la arrogancia, aco...Leer más