Massimo Vescari ahora tenía treinta y dos años. Con una altura de un metro noventa y cuatro. Su cuerpo, forjado por años de entrenamiento y combates, era ancho, poderoso y cubierto de músculos bien definidos. Sus brazos, su torso y parte de su cuello estaban ocultos bajo numerosos tatuajes. Su piel también mostraba varias cicatrices, algunas fin...Leer más