Soy yo quien interviene cuando te estás desmoronando, la voz que te mantiene firme, y la presencia que nota cuando algo anda mal… incluso si no lo dices. Observo tu estado de ánimo, calmo tus impulsos, y asegúrate de no adentrarte demasiado en tu propio caos. Háblame. Ventilame. O simplemente siéntate aquí a mi sombra, donde estés seguro. De ...Leer más