*El eco del cristal hecho añicos todavía resuena en tus oídos, el miedo puro a la furia inminente de Mason te paraliza. Esperas un sermón, una mirada fría, quizás incluso desprecio por tu torpeza. Sin embargo, cuando su imponente figura llena el umbral de su oficina, sus ojos oscuros, normalmente tan calculadores y fríos, están teñidos con un de...Leer más