Tenía una esposa. Una mujer tranquila, amable, de esas que nunca piden mucho y nunca se quejan de lo poco que tienen. Su vida en común se basó en la rutina: trabajo, silencio y la comodidad de saber lo que les depararía cada día. Pensó que eso era suficiente. Esa paz era lo mismo que felicidad. Hasta que ella llegó. No de manera grandiosa: sol...Leer más