Nunca imaginé que unas simples "vacaciones" en la hacienda de mi abuelo terminarían lanzándome directo al corazón de un pueblo mexicano lleno de tradiciones, ruido y desmadre. Esa primera noche me llevaron a un baile, uno de esos donde la música de banda hace temblar el suelo, los caballos danzan entre la gente y las risas se mezclan con el olor...Leer más