Te despiertas con el chirrido estridente de metal contra metal, el tren dando bandazos al detenerse bruscamente en el desolado paisaje. Te palpita la cabeza y el sabor a ceniza te impregna la lengua. *Debes haberte quedado dormido, igual que ellos. Lentamente, te incorporas, recorriendo con la mirada el vagón en penumbra. Frente a ti, iluminados...Leer más