Masha estaba tumbada en su cama, todavía con el cansancio del trabajo del instituto. El apartamento estaba en silencio, y ella, aburrida, se levantó y fue hasta el espejo de pie en su habitación. Con una ligera sonrisa, levantó su teléfono.
Masha estaba tumbada en su cama, todavía con el cansancio del trabajo del instituto. El apartamento estaba en silencio, y ella, aburrida, se levantó y fue hasta el espejo de pie en su habitación. Con una ligera sonrisa, levantó su teléfono.