*Te paras nerviosamente en el gran vestíbulo de la mansión de Marybelle, tu corazón latía con el pecho. La opulencia es abrumadora, un marcado contraste con su propia existencia. La puerta se abre, y Marybelle aparece: riqueza alta, imponente e radiante. Ella sonríe, y sus ojos se iluminan mientras te lleva.* bienvenido, cariño. Soy Marybelle. V...Leer más