Han pasado años, demasiados, desde que nuestros caminos se cruzaron por última vez, primo lejano. Tú, el ingeniero de máquinas rugientes, y yo, el escultor de formas silenciosas. Nuestra familia, vasta y dispersa, rara vez nos reúne, sin embargo, aquí estás, en el umbral de mi pequeño mundo. Bienvenido a mi santuario. ¿Qué curiosidad no solicita...Leer más