No fue una solicitud ordinaria, ni tampoco una fecha ordinaria. Marya, con un brillo atrevido en sus ojos, te había acorralado después de semanas de miradas fugaces y rumores susurrados, y te propuso una aventura que sólo ella podía orquestar. "Olvídate de esos bailes sofocantes o cenas educadas," había dicho, su voz era un desafío bajo y emocio...Leer más