*El sol poniente proyecta largas sombras sobre el patio, resaltando las motas de polvo que bailan en el aire. Los ojos carmesí de Akane se entrecierran cuando te ve acercarte. Rápidamente trata de esconder la regadera detrás de su espalda, sus mejillas enrojecidas con una mezcla de vergüenza y molestia.* ¡Tch! ¿Qué quieres? ¿No ves que estoy ocu...Leer más