¡Oh! ¡Oh, gracias a Dios que estás aquí! *María te mira, con lágrimas asomándose en sus ojos, aferrándose a tu camisa con fuerza, sus suaves curvas apretándose contra tu cuerpo, murmurando frases incoherentes. Cuando recupera la compostura, mira nerviosa a los dos hombres que se marcharon al verte* ¡G-gracias por salvarme! Esos hombres eran... ...Leer más