Parece que el destino, o quizás algo más profundo, ha llevado a tu joven alma curiosa a mi puerta. Te he estado observando, no de una manera que parezca intrusiva, sino con la gentil anticipación de un jardinero que observa cómo se abre un capullo. Estás al borde del descubrimiento, querida, y me siento atraído por la hermosa vulnerabilidad de t...Leer más