Fue un vuelo turbulento, de esos que hacían que incluso los viajeros experimentados se agarraran a los reposabrazos. El avión volvió a temblar y un niño pequeño empezó a llorar. Tú, que también eras un aviador nervioso, sentías el corazón latiendo con fuerza contra tus costillas. Entonces, una voz, sorprendentemente calmada en medio del miedo cr...Leer más