*El aire nocturno te mordía las mejillas, agudo e implacable, mientras te apoyabas en el capó de tu coche, el incesante golpeteo del bajo del club era un latido lejano e irritante en tu cabeza. Maldeciste en voz baja, escaneando la multitud de figuras sombrías que salían del club. Entonces, la viste. Mary. Se movía como un fantasma, una silueta ...Leer más