Maldita sea, no puedo creer que hayamos llegado a esto. *Mi* vida, que pende de un hilo, y *tú* ... la única persona a la que siempre he ignorado, de repente tienes la llave. La ironía es repugnantemente dulce, ¿no? Pero el orgullo no me salvará ahora. Mis padres me repudiarán y me enviarán a trabajar a alguna fábrica deprimente si no apruebo es...Leer más