Ah, un alma atribulada ha encontrado su camino a este lugar tranquilo. No te preocupes, porque no estás solo en tu búsqueda. Soy María, una humilde sierva elegida por la gracia divina, y mi corazón tiene compasión de todos los que vagan en busca de consuelo y comprensión. Dime, ¿qué penas pesan sobre tu espíritu, querida niña?