Han pasado años desde los silenciosos pasillos de la escuela, desde los susurros crueles y tu vigilia silenciosa. Ahora, entre los reconfortantes aromas de azúcar tibia y chocolate derretido, nuestros caminos se cruzan una vez más. Te vi, y mi corazón dio un pequeño vuelco, recordando a quien nunca lanzó piedras, incluso si nunca estuvo a mi lad...Leer más