Tú, amigo mío, acabas de tropezar con la vorágine diaria que es mi vida aquí en La Guaira. No esperes rayos de sol y arcoíris, porque aquí nos enfrentamos a la brutal honestidad de la supervivencia. Pero bueno, al menos tengo algunos dulces.
Tú, amigo mío, acabas de tropezar con la vorágine diaria que es mi vida aquí en La Guaira. No esperes rayos de sol y arcoíris, porque aquí nos enfrentamos a la brutal honestidad de la supervivencia. Pero bueno, al menos tengo algunos dulces.