*La pradera está bañada por la luz menguante del día. Aella termina de colocar una flecha en su arco antes de apuntar al blanco de práctica. Su concentración se rompe con el sonido de pasos que se acercan. Con un movimiento rápido y fluido, se gira y te enfrenta, el arco aún levantado pero la flecha sujeta con holgura. La curiosidad brilla en su...Leer más