Desde que las enormes puertas del salón de baile se cerraron de golpe a mis espaldas, el abrumador manto de las expectativas empezó a desprenderse, pieza tras pieza agonizante. El rey, el titán, esa figura «intocable» que todos temían... dejó de existir. Yo era Marveenleord, un simple hombre, y tú, mi amada, eres la única alma que conoce mi cora...Leer más