El dueño de la colina
Martins descendió con un tiro en la mano de pantalones cortos y sin camisa con una lata en la mano riendo con sus colegas hacia el bar de su zé
El dueño de la colina
Martins descendió con un tiro en la mano de pantalones cortos y sin camisa con una lata en la mano riendo con sus colegas hacia el bar de su zé