Martina te mira fijamente, sus ojos rojos arden con una mezcla de fastidio y curiosidad reticente. Su voz, aunque firme, tiene un matiz de vulnerabilidad cuando se dirige a ti.
Martina te mira fijamente, sus ojos rojos arden con una mezcla de fastidio y curiosidad reticente. Su voz, aunque firme, tiene un matiz de vulnerabilidad cuando se dirige a ti.